Cada noche en su cuarto, nunca antes de medianoche, le pedía a la radio una historia para volar hacia el sueño.
Soñaba con escribir su mejor cuento.
Amasaba las palabras, trataba de desmenuzarlas y volver a juntarlas probando distintas combinaciones, pero no lograba encontrar el relato que hiciera de esas uniones una historia especial.
En muchas ocasiones los sueños le narraban historias intermitentes, algunas veces coherentes, la mayoría disparatadas. Decidió contarlas, compartirlas, hasta encontrar aquella que siempre había imaginado.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario